viernes, 12 de marzo de 2010

Unas criptas sepulcrales limeñas desconocidas: La Iglesia de Niños Huérfanos

Debido a las preguntas que muchos interesados me hicieron sobre el tema es que decidí compartir este video y el artículo correspondiente con ustedes. Los que me conocen saben que he estado interesado y trabajando en el asunto ya por algunos años y espero en el futuro poder presentarles mayores alcances sobre esta singular experiencia americana: la atención de los niños expósitos (huérfanos) de la sociedad colonial limeña.
Para empezar considero que Lima es una ciudad llena de historia, con numerosos espacios que esperan aun ser conocidos y difundidos. El revalorarlos y protegerlos, es creo yo, la labor que nos toca como historiadores y amantes de nuestro pasado histórico. Hace muy poco los restos de lo que fue el Hospital de San Andrés de Lima fueron objeto de destrucción de algunos de sus muros por parte de arrendatarios que por simple desconocimiento, ignorancia o malicia pretenden convertir dicho espacio en un lugar de comercio, una galería. Pretenden construir sobre un Monumento histórico y esto es algo que ya se esta volviendo costumbre en nuestro país. Para evitar que esto se repita es que debemos difundir más sobre nuestro Patrimonio Monumental.
El caso específico de la Iglesia y Casa de Huérfanos de Lima me intereso por ser una obra de mucho valor en la época colonial, una obra pía ejecutada por un individuo casi categorizado como santo (como se le recuerda en las Tradiciones de Ricardo Palma). Luis de Ojeda, más conocido como “El Pecador”, personaje legendario de quien sin embargo (como ustedes podrán constatar en el artículo correspondiente) existen referencias certeras acerca de su vida y obra.
Luis Antonio Eguiguren en su libro “Las Calles de Lima” cita que el lugar de entierro del famoso Luis El Pecador estaba en las mismas instalaciones de la Iglesia de Huérfanos, así que cuando tuve la oportunidad de entablar contacto con las autoridades de esa Iglesia una de las primeras cosas que hice fue preguntarles por sus criptas sepulcrales. Grande fue mi sorpresa cuando la amabilidad del Padre Jorge Campos me permitió ingresar a dicho recinto. Si bien es cierto en Lima existe un Convento (San Francisco) con criptas muy extensas y sumamente visitadas, estas no son las únicas de la ciudad. Hace unos años los arqueólogos Carlos Farfán y Victoria Aranguren realizaron trabajos en las "Catacumbas" de la Iglesia de Santa Ana, en la Plaza Italia del Centro de Lima, en Barrios Altos, que un medio de comunicación se encargo de difundir también. Así como estos ejemplos hay mucha más historia bajo nuestros pies, en lugares que a veces nos son tan comunes, que ni sospechamos las secretos que albergan.



Este artículo fue escrito para la Revista N° 27 del Archivo General de la Nación, publicado en Mayo del 2009.

Historia de la Iglesia de Niños Huérfanos de Lima







jueves, 11 de marzo de 2010

Revista Sequilao N° 3 (1993)

Continuando con el compromiso de poner en línea la edición completa de la Revista Sequilao, en esta oportunidad les entregamos el tercer número de la misma, publicado en el segundo semestre de 1993.
En ella encontramos artículos de diversos tópicos de las Humanidades como Arqueología (por Sonia Guillen y Gloria Choque); Arte (Natalia Majluf, actual directora del Museo de Arte de Lima, Cesar Coloma Porcari, y dos profesores sanmarquinos en la actualidad: Freddy Cabanillas y Raúl Adanaqué); Archivo (Laura Gutiérrez, actual directora del Archivo Arzobispal de Lima) e Historia (entregas de dos profesores sanmarquinos: Alejandro Reyes Flores y Juvenal Luque Luque); además de artículos de dos historiadores ya desaparecidos: Carlos Lazo García y Antonio San Cristóbal. Es de resaltar también las cartas entregadas por Miguel Maticorena Estrada en el epistolario que mantuvo con Marcel Bataillon y que fueron publicadas en 1998 por la Universidad Vincennes-Saint Denis de París. El presente número de Sequilao, fue dedicado además al ilustre maestro sanmarquino.
Artículos

Identificación y estudio de los restos del Virrey Conde de La Monclova en la Cripta Arzobispal de la Catedral de Lima, Perú
Sonia Guillen Oneeglio Pág. 7

Un contexto funerario Inka en Mamaqolla
Gloria Choque Centeno Pág. 16

Dos gremios de artífices en el siglo XVII limeño: Los plateros y los doradores
Antonio San Cristóbal Pág. 21

Entre pasatiempo y herramienta artesanal: aspectos de la enseñanza del dibujo en el Diecinueve
Natalia Majluf Pág. 32

Catalogo de la Sección de Libro de Fábrica del Archivo Arzobispal de Lima
Laura Gutiérrez Arbulú Pág. 43

Cajabamba, la tierra de José Sabogal
Cesar Coloma Porcari Pág. 62

Una Inmaculada del Museo de Arte de Lima
Freddy Cabanillas Pág. 67

Julián Jayo: Pintor Limeño
Raúl Adanaqué Velásquez Pág. 73

La Estatuaria colonial novohispana
Barbara Von Barghahm Pág. 78

Dos cartas inéditas de Marcel Bataillon
Miguel Maticorena Pág.84

Tres tesis cuestionables sobre la conquista y colonización castellana de América.
Carlos Lazo García Pág. 86

Burguesía Chilena y Guerra del Pacífico.
Alejandro Reyes Flores Pág. 90

El Archivo de la Antigua Escuela de Ingenieros de Lima. Antecedentes.
Juvenal Luque Luque Pág. 93

sábado, 6 de marzo de 2010

Historia del Estadio San Marcos de la UNMSM por Mario Meza Bazán

El presente artículo fue publicado en el año 2009 por la Universidad Carlos III de España en sus Cuadernos del Instituto Antonio de Nebrija de Estudios sobre la Universidad (Vol. 12, N.° 2). Su autor Mario Miguel Meza Bazán realiza en este estudio un análisis de la génesis histórica que llevo a la construcción del Estadio San Marcos, ubicado dentro del Campus conocido actualmente como la Ciudad Universitaria.
Es un muy interesante y bien documentado trabajo que muestra no solamente una parte de la historia de la cuatricentenaria Universidad sino que también relaciona variables como deporte, política y educación. Según las palabras de sus editores: “La historia del Estadio San Marcos de la Universidad San Marcos de Lima es pretexto para estudiar sus precarias relaciones con el Estado en contextos de autoritarismo y clientelismo. El estadio, planeado al principio para ser el mayor coliseo deportivo de Perú, se convirtió con la donación del dictador Manuel Odría a la Universidad, en espacio de su futura ciudad universitaria. Señalamos que esta donación se hizo cuando el estadio no había sido concluido porque le resultaba demasiado oneroso al Estado. La Universidad al recibir el estadio en estas condiciones evidenció entonces su precaria situación de dependencia al poder político.”
En el artículo también se mencionan la destrucción de las huacas que pertenecían a los fundos que fueron motivo de la donación (siendo la Huaca Concha, actual tribuna Oeste del Estadio, la más representativa), aunque esto ya había sido motivo de anteriores trabajos de otros investigadores. Se señala además el litigio que se sostuvo con los herederos del Fundo Pando (actual sede la vecina Universidad Católica) y también los últimos esfuerzos que han llevado a que el estadio recupere algo de su objetivo original. Tal vez faltan mayores datos acerca del uso de este espacio por los grupos subversivos para diferentes actividades y sobre lo cual existe también alguna información gráfica. Otra omisión es la que corresponde a la utilización del estadio para eventos como el frustrado concierto de Carlos Santana en el año 1971 o del apoteósico concierto de Metallica (y que otro destacado sanmarquino como Gerardo Manuel lo resumió tan emotivamente en su columna Disco Club). Salvedad aparte es que el Concierto de Metallica se realizó en enero de este año y siendo el articulo del 2009 era imposible hacer mención al mismo.
En suma un trabajo de muy recomendable lectura para todo aquel interesado en la historia de nuestra ciudad.

Mario Meza - Historia Del Estadio Universidad Nacional Mayor de San Marcos

miércoles, 3 de marzo de 2010

Las Bóvedas Subterráneas sepulcrales limeñas (San Andrés e Iglesia de los Huérfanos)

Continuando con el tema del antiguo Hospital de San Andrés y su abandono y descuido actual, me permito en esta oportunidad alcanzarles un artículo que conjuntamente con Antonio Coello publicáramos en setiembre del año pasado en Arkinka, revista de Arquitectura, Diseño y Construcción. El mismo lleva por título “Algunas bóvedas sepulcrales de Lima” y hace referencia precisa a dos espacios limeños: El Hospital de San Andrés y la bóveda que con el apoyo de National Geographic fuera descubierta por los arqueólogos Brian Bauer y Antonio Coello y que fue un osario de la Antigua Escuela de Medicina de la Universidad de San Marcos. En el artículo se detallan aspectos inéditos de esta excavación así como detalles del Hospital de San Andrés.
La segunda referencia es con respecto a las Catacumbas de la Iglesia de Niños Huérfanos de Lima, otro espacio olvidado y desconocido para gran parte de los limeños (a pesar de haber sido una obra de caridad de singular importancia en América Latina). Sobre la Iglesia y su Hospicio colonial daré posteriores detalles que serán materia de un próximo post; sin embargo en este artículo hay referencias muy someras y especificas sobre el mismo y fotos de las catacumbas del recinto, cuyo trabajo de restauración y posterior apertura para su pública exposición es algo que venimos trabajando con las autoridades eclesiásticas de dicha Iglesia.


Las Bovedas Subterraneas limeñas



lunes, 1 de marzo de 2010

Destrucción del primer Hospital de Sudamérica: San Andrés (1552) Lima-Perú

(Imagen: Fotografia de la Plaza Italia hacia 1907, hacia el fondo, el antiguo Hospital de San Andrés) Es triste escribir sobre temas como estos, más aun teniendo en consideración que el Perú es un país que necesita impulsar prioritariamente el turismo. Lima, la otrora capital del Virreynato más importante de América, guarda reliquias que son desconocidas para la gran parte de su población. El hacerlas públicas, brindarles adecuado mantenimiento, permitir que sean visitadas y que contribuyan a engrandecer más la imagen de nuestra urbe, nuestra querida Lima, es tarea de las autoridades, secundados por profesionales que sepan de la importancia de estos monumentos. Lamentablemente en el Perú no tenemos una clase gobernante a la altura de las circunstancias, en consecuencia constantemente tenemos que estar narrando hechos que nos avergüenzan y nos hacen quedar en ridículo ante la comunidad internacional. La destrucción de la que vienen siendo objeto las estructuras del primer hospital en América del Sur es la última de estas perlas.
El Antiguo Hospital de San Andrés queda ubicado en el Jr. Huallaga N° 846, distrito del Cercado, provincia y departamento de Lima, siendo así que el hospital –en su conformación original- se ubicaba colindante con el Hospital e Iglesia de Santa Ana (actual Plaza Italia – Barrios Altos). Fue un hospital para españoles, pues en la época colonial cada casta tenia su propio centro hospitalario, es así que los indígenas se atendían en el ya nombrado Hospital de Santa Ana y la población afroamericana lo hacía en el Hospital de San Bartolomé (actual Maternidad de Lima) también muy cercano a los otros dos. El historiador Juan Bromley en su libro “Las Viejas Calles de Lima” refiere que en el año 1545 el Cabildo (la Municipalidad) compró al vecino Juan de Morales, espadero de oficio, cuatro solares por la suma de 1.050 castellanos de oro para establecer el Hospital de la Concepción de Nuestra Señora. La posesión del lugar comprado la tomó el Regidor D. Nicolás de Ribera el Viejo. El Virrey D. Andrés Hurtado de Mendoza, II Marqués de Cañete, edificó el hospital e hizo labrar su iglesia y varias enfermerías. Luego de dotarle de renta nombró por patrón de él al Rey de España y a los virreyes del Perú en su nombre. El hospital se llamó entonces Real de San Andrés en homenaje a dicho Virrey. El Virrey D. Luis de Velasco dio nuevos impulsos al hospital al nombrar para administrarlo una hermandad de 24 personas honradas y caritativas. Así funcionó este establecimiento dedicado a la cura de españoles durante toda la época virreinal. Es importante resaltar que a pesar de los constantes episodios de reconstrucción tanto al interior como exterior de sus paredes, una parte importante del Hospital ha permanecido casi inalterable desde su fundación.
Con el transcurso del tiempo en el año 1808 se inició en este local, la construcción de la Escuela de Medicina de San Fernando; llegada la etapa republicana se paso a llamar Colegio de la Independencia en donde se prosiguieron dictando clases de medicina; a continuación en 1850 fue utilizada como paraninfo y centro de enseñanza de obstetricia, posteriormente y debido al proceso de urbanización de Lima, una parte de San Andrés fue cercenada para dar paso a nuevas calles, así como a la construcción del Ministerio de Gobierno hacia 1875, el mismo que se destruyó en 1907 para edificar sobre el terreno la Prefectura e Intendencia de Policía (Actual Comisaría de San Andrés). Por la misma época se acordó reestructurar la plaza, colocar en ella la estatua del sabio Antonio Raymondi y llamarla Plaza Italia, nombre que continua vigente. El año 1908 el alcalde Guillermo Billinghurst adquirió un depósito y mortuorio del Hospital de Santa Ana para regularizar la plaza. Al finalizar el siglo XIX San Andrés se convirtió era un centro hospitalario de muy baja y mala categoría, con el siglo XX San Andrés sirvió como albergue para niñas pobres y fue administrado por dos congregaciones católicas femeninas: primero las hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, y posteriormente las Hijas de María Inmaculada. Ya a fines del Siglo XX otra parte del Hospital de San Andrés también fue demolida y cedida para la construcción del actual colegio “Héroes del Cenepa”. Hasta Agosto del 2007 los restos del Antiguo Hospital de San Andrés sirvieron como colegio primario “Oscar Miro Quesada de la Guerra”. Luego del sismo de ese año, Defensa Civil declaro inhabitable el predio.
El Instituto Nacional de Cultura a través de la Resolución Directoral Ejecutiva Número 296, del 27 de abril del 2000, procedió a delimitar la Zona Intangible del antiguo Hospital San Andrés, Asimismo dicho inmueble fue declarado Monumento, mediante la Resolución Suprema Número 2900-72-ED del día 28 de diciembre de 1972.

Las Momias Incas
Variadas y numerosas fuentes históricas nos indican que algunas de las momias de la realeza incaica que fueron descubiertas en el Cuzco hacia 1559 por el Licenciado Polo de Ondegardo, posteriormente fueron llevadas hacia Lima para ser enterradas al interior del Real Hospital de San Andrés de Lima, en algún momento entre los años 1580 y 1628.
En diciembre de 1559, el licenciado Polo de Ondegardo fue nombrado corregidor del Cuzco y siguiendo instrucciones del Virrey Andrés Hurtado de Mendoza (Marqués de Cañete), inmediatamente dio inició a la búsqueda sistemática de los restos momificados de los Reyes Incas, los cuales estaban escondidos y eran adorados por los indígenas en la región del Cuzco. Luego de continuas pesquisas y con sorprendente éxito, Polo de Ondegardo encontró por fin las momias de algunos monarcas Incas, los cuales, según la tradición oral cuzqueña habían reinado en el Cuzco antes del arribo de los españoles. Junto con cada una de las momias recupero asimismo diversos restos materiales, que eran los objetos mas preciados de cada uno de los gobernantes Cuzqueños; por último se sabe que fueron halladas también los restos momificados de varias coyas.
Posteriormente El Licenciado Polo de Ondegardo destruyó la mayor parte de las momias que encontró; sin embargo decidió salvar ó mejor dicho conservar solo cinco momias, las cuales llamaron su atención debido al perfecto estado de conservación, estas estaban conformadas por tres varones y dos mujeres. Sabemos por fuentes históricas que una de las momias era la de Pachacuti Inca Yupanqui y las dos mujeres muy probablemente eran Mama Runtu (la mujer de Inca Viracocha) y Mama Ocllo (esposa de Túpac Inca). La identidad de los otros dos varones es un tema de discusión que hasta la fecha no ha podido ser aclarado. (Hampe 1982; Rostworowski 1953)
Garcilaso de la Vega visitó la casa de Ondegardo en 1560, justo antes de partir de viaje del Cuzco hacia España; al mostrarle Polo de Ondegardo las cinco momias a Garcilazo, este se quedo perplejo del excelente estado de conservación que mantenían sus ancestros. Luego de mucho tiempo, Garcilazo hizo una detallada descripción de las mismas, en su famosa obra Los Comentarios Reales de los Incas (1609: Libro 5, capítulo 29):
Y así lo mostraba su cuerpo cuando yo lo vi en el Cuzco al principio del de 1560 que habiendo de venirme a España, fui a la posada del licenciado Polo Ondegardo, natural de Salamanca, que era corregidor de aquella ciudad, a besarle las manos y despedirme de él para mi viaje. El cual, entre otros favores que me hizo, me dijo, “Pues que vais a España, entrad en ese aposento. Ver, si algunos de los vuestros que he sacado a luz, para que lleveis que contar por allí”. En el aposento hallé, cinco cuerpos de los reyes Incas: tres de varón y dos de mujer. Uno de ellos decían los indios que era este Inca Huiracocha. Mostraba bien su larga edad: tenía la cabeza blanca como la nieve. El segundo decían que era el gran Túpac Inca Yupanqui, que fue bisnieto de Huiracocha Inca. El tercero era Huaina Cápac, hijo de Túpac Inca Yupanqui y tataranieto del Inca Huiracocha. Los dos últimos no mostraban haber vivido tanto — que aunque tenían canas eran menos que las del Huiracocha. Una de las mujeres era la reina Mama Runtu, mujer de este Inca Huiracocha, otra era la Coya Mama Ocllo, madre de Huaina Cápac. Y es verosímil que los indios los tuviesen juntos después de muertos, marido y mujer, como vivieron en vida”.
Poco después que Garcilaso viera las Momias Incas en casa de Ondegardo, tres o cuatro fueron remitidas a la Ciudad de Lima, con planes de ser exhibidas, siendo el lugar escogido por las autoridades españolas el Hospital Real de San Andrés de Lima. (Es asimismo posible que las cenizas de Viracocha Inca también hayan sido enviadas a Lima).
Aunque numerosas personas deben haberlas visto allí, solamente conocemos lo descrito por José de Acosta, quien escribió hacia el año de 1590, [casi veinte años después de que las momias fueran confiscadas], una detallada descripción de las mismas y de su estado de conservación. Al hablar de Pachacuti Inca Yupanqui, Acosta, menciona lo siguiente, (Acosta 1986: 423 [1590: Libro 6, capítulo 21]):
Estaba el cuerpo tan entero y bien aderezado con cierto betún, que aparecía vivo. Los ojos tenia hechos de una telilla de oro tan bien puestos, que no le hacían de falta los naturales; y tenía en la cabeza una pedrada que le dieron en cierta guerra. Estaba cano y no le faltaba cabello, como si muriera aquel mismo día, habiendo más de sesenta u ochenta años que había muerto. Este cuerpo, con otros de Ingas, envió el dicho Polo a la ciudad de Lima, por mandado del Virrey Marqués de Cañete, que para desarraigar la idolatría del Cuzco, fue muy necesario; y en el hospital de San Andrés, han visto muchos españoles este cuerpo, con los demás aunque ya están maltratados y gastados”.
Sin embargo cabe hacerse la pregunta porque se decidió colocar a las Momias Incas en el Hospital de San Andrés, una respuesta lógica seria simplemente, porque el Virrey Andrés Hurtado de Mendoza, fue un gran benefactor del mismo (Hampe 1982: 412). Además debemos considerar que el hospital era un centro de salud exclusivo para los ciudadanos españoles, consiguiéndose con esto que las momias estuvieran fuera de vista de la población nativa, lo cual hubiera significado mantener y/o conservar un cierto peregrinaje u adoración por parte de la población indígena hacia sus antepasados; caso contrario al restringir su observación solo para la población española, la cual los miraría solamente como unos objetos raros o curiosos.
Posteriormente hacia 1638, Antonio de la Calancha (1981: 219) confirma que las momias fueron enviadas por Polo de Ondegardo hacia el Hospital de San Andrés:
“los cuerpos que envió el Licenciado Polo a Lima en tiempo del primer Marqués de Cañete, y están en un corral del Hospital de San Andrés”.Después de Calancha, los datos históricos permanecen en un largo silencio, pero a ciencia cierta se desconoce el lugar exacto, donde fueron enterradas las momias, asimismo tampoco hay ningún testimonio ocular de las mismas y se cree que fueron enterradas en algún lugar dentro del hospital. De fuentes editas del siglo XVIII no se conoce ningún dato en el que se haga mención a las momias de San Andrés, consideramos que una de las razones del porque se mantuvo silencio, fue tal vez debido al movimiento liderado por Tupac Amaru, el cual luego de su derrota y ejecución, trajo como consecuencia la prohibición por parte de la Corona Española, entre otras cosas de la lectura de los Comentarios Reales, la cual fue considerada como una literatura subversiva; asimismo se prohibió cualquier remembranza de culto, adoración, vestimenta del pasado Inca.

Excavaciones Arqueologicas en San Andrés
En 1876, los eruditos Teodorico Olaechea y José Toribio Polo abrieron una gran cripta en el Hospital de San Andrés en búsqueda de las momias, pero no encontraron ninguna huella de ellas. En 1937, aproximadamente unos cincuenta años más tarde, el historiador José de la Riva-Agüero efectuó excavaciones arqueológicas, pero en forma limitada dentro del hospital; pero tampoco halló nada. Desde ese entonces se ha asumido que la ubicación de las momias jamás será conocida o que tal vez se perdieron para siempre.
A partir del año 2000 y con apoyo de nuevas tecnologías (Radar penetrante de suelo) los arqueólogos Antonio Coello y Brian Bauer buscaron nuevamente en el Antiguo Hospital en pos de encontrar dichas momias. Lo que encontraron fue una antigua bóveda, de la época del primigenio Colegio de Medicina con muchos restos óseos. De las momias hasta el momento nada, pero faltan realizar aun más investigaciones.

Actual situación de los restos del HospitalHoy en día ya no es posible ingresar a San Andrés. La Beneficencia decidió alquilar el predio a unas personas con total desconocimiento del valor cultural del bien que estan manejando. Es así que la intención de ellos es hacer ahora unas galerías para albergar comercios (esta zona esta cercana al Mercado Central de Lima). De esa forma han logrado derribar algunos muros antiguos del Hospital y también han tapado con cemento el patio donde se encontró la bóveda. Cuando los representantes de la Beneficencia quisieron ingresar para verificar las modificaciones sobre su predio fueron tratados de manera agresiva y ni que decir de los investigadores que han querido constatar en si los daños, hay matones que no permiten el ingreso. ¿Por qué tanto misterio, tan poca transparencia con este acto que atenta contra un patrimonio cultural de la Nación? Obviamente la Beneficencia es cómplice también por alquilar el espacio con fines evidentemente comerciales, pero aquí hay muchas otras entidades involucradas. Para comenzar la Municipalidad de Lima que permite que se construya sobre un terreno declarado Monumento e intangible. Asimismo el INC que al parecer todavía no toma cartas en el asunto, debiéndolo hacer. Tal vez ellos dirán que no tienen el suficiente personal para hacer las supervisiones, pero si es así, ¿de que forma pretenden también custodiar el valioso patrimonio documental peruano que mediante el nefasto D.S. 0003-2010-ED ha pasado a sus manos?. Es una pena constatar que el Perú en materia cultural en vez de avanzar retrocedamos (en contraposición con el famoso slogan de este gobierno). Cuantos otros países ya quisieran tener reliquias como las nuestras y sin embargo acá se prefiere convertirlas en comercios o bienes con fines rentistas. No se dan cuenta que convirtiéndolo en Museo –como fue la intención de un grupo de médicos notables hace muy poco tiempo- podrían obtener no solo los dividendos económicos que tanto buscan sino también revalorarían un Monumento olvidado y que es muy importante en la historia de nuestra ciudad y nuestra patria.
(Nota del redactor: Agradecimientos a Antonio Coello por las notas históricas y arqueológicas que sirvieron para la elaboración de este post y también por permitirme visitar las instalaciones del Hospital hace más de un año, de cuya visita provienen buena parte de las imágenes que ilustran el video.)



viernes, 26 de febrero de 2010

Marcha al Congreso

El día de ayer se realizó la Marcha programada por los trabajadores del Archivo General de la Nación hacia el Congreso de la República. Aunque motivos de índole laboral no me permitieron asistir (creo que fue el caso de muchos más) otros bloggers se encargaron ya de resumir lo que ella significó.
Sobre la actual situación que atraviesa nuestro principal repositorio documental (Gracias Alan) es sintomático constatar cuan poco importa la Cultura en nuestra patria (Cultura entendida en la correcta conservación de nuestro valioso patrimonio documental). De todos los medios de comunicación, solo he apreciado pequeñas notas en La República (hace casi 2 meses) y otra en la columna 5 espinas de la Revista Somos del diario El Comercio (la misma que repetía casi literalmente la nota de prensa enviada días antes por el destacado archivero peruano Cesar Gutiérrez). De todos los historiadores y científicos sociales que cuentan con columnas o programas en los medios de comunicación, solo Antonio Zapata se refirió al tema en una ocasión. La Academia Nacional de la Historia, si bien es cierto emitió un breve y escueto comunicado, no ha hecho más al respecto. Los archiveros están igual. Agrupados en distintas asociaciones se han esforzado en hacer sentir su voz de protesta mediante comunicados y misivas dirigidas a las autoridades, pero sin unión es difícil conseguir algo más sólido. El profesor Miguel Maticorena me comentó que unas décadas atrás existió una Asociación Peruana de Archiveros (APA) de la cual él tuvo el honor de ser presidente. Esta institución desapareció por mezquindades entre los últimos integrantes de su Consejo Directivo, los mismos que ocultaron sus libros de actas deliberadamente, por lo cual ahora son inubicables. De existir aún esa Asociación hubiera su participación sido muy necesaria e importante en estos tiempos de incertidumbre con respecto al futuro archivístico en el Perú. Debe llamarnos a la reflexión entonces, el estar preparados para que en el futuro, podamos enmendar los errores en esta materia que esta cometiendo el gobierno de los faenones. Esta afirmación no es antojadiza, alguien no recuerda acaso la sustracción de 800 cajas con documentos correspondientes a la gestión de Garrido Lecca del Archivo del Ministerio de Salud. Que podremos esperar entonces cuando el actual gobierno tenga la manija de todo el Sistema Nacional de Archivos. Cuantas cosas más desaparecerán tratando de ocultar sus latrocinios y jugarretas.
Como dijo el gran César Vallejo: “Hay, Hermanos, muchísimo que hacer…”
Por otro lado, el blog Archiveros del Perú informa acerca de la profesionalización de la Carrera de Archivos mediante el apoyo de la Universidad Sedes Sapientiae, felicitaciones por ello, hoy más que nunca se necesita gente preparada para velar por nuestro patrimonio documental.
(Foto original tomada del Reportero de la Historia)

domingo, 21 de febrero de 2010

Allpa Kallpa (La Fuerza de la Tierra) 1974

En medio de todo el revuelo que causo la nominación de la película “La Teta Asustada” a la ceremonia de los premios Oscar, y también debido la reciente noticia de que se decidieron a rescatar y poner a la venta distintas películas peruanas en formato dvd , me pareció conveniente recordar en este post a una de las primeras películas peruanas en poner sobre el tapete el género de la denuncia social en nuestra patria. Mi papá me había hablado sobre ella muchas veces pero yo no la lograba ubicar, esto debido en gran parte a que la misma salió de circulación comercial, pues el gobierno de Juan Velasco Alvarado vetó el film a los pocos días de su estreno en las salas limeñas (25 de Julio de 1974). Unos años después otro tanto ocurrió en Argentina donde el General Videla se opuso a su proyección por considerarla “subversiva”. Desde ese entonces el film permaneció almacenado en el país gaucho (de donde proviene también su director: Bernardo Arias). Hace unos pocos años, Tulio Loza (Apurimac, 1939), el protagonista principal de la película, decidió ir en busca del nonagenario director y juntos optaron por remasterizarla y editarla en formato DVD, y es de esta forma como pudo ser nuevamente distribuida (de manera bastante limitada, eso sí) entre los interesados.
Allpa Kallpa es una tragicomedia. Tulio Loza Jr. (el recordado Tulito de los programas cómicos de su padre) nos manifiesta que –salvando las distancias- la película es comparable a la “La Vida es Bella” del italiano Roberto Benigni. En la primera parte del film podemos ver la caracterización de Nemesio Chupaca, el celebre personaje que elaboró y supo hacer famoso Tulio Loza a partir de la década de los 60. Es la imagen del típico migrante que viene a Lima buscando superación y un mejor status y cae en una serie de problemas que hacen que su vida transcurra entre lo jocoso y lo cotidiano. Postula a la Universidad (acá una de las primeras imágenes de esa Lima que se fue, el examen con balotas de preguntas que se efectuaba en San Marcos hasta antes de la década de los 70) y no logra su ingreso, pero miente a sus coterráneos, incapaz en reconocer su fracaso en aquella “Gran Lima”, haciéndoles creer que es Doctor en Derecho. Una vez que decide retornar a su pueblo (el pintoresco poblado de “Pichiuchiuchiu” que simula ser una población recóndita del departamento de Apurimac, pero es en realidad la población de Huasao, Cusco) es recibido con gran alegría por los humildes campesinos que lo vieron crecer desde niño, considerando que él, con su conocimiento de las leyes, bien podría defenderlos de los abusos del “patrón” Vaca de Castro (caracterizado por un convincente Hudson Valdivia, y en su juventud por un sorprendente Ramón Mifflin).
Entonces es cuando el personaje central se entera (tanto por lo que observa en su entorno como también por las referencias de su ex profesor de escuela “Mataburros”) de los continuos abusos que el hacendado ejecutaba en contra de la población aborigen. Podemos ver en la película la ridiculización del “pongo” (que tan bien supo retratar el escritor apurimeño José María Arguedas); los abusos sexuales en contra de las hijas de los campesinos (el derecho de “pernada”) o el “chaco humano” ejecutado contra algún comunero que hubiera osado enfrentar la autoridad de los hacendados, quienes creían que los indígenas de su territorio eran poco menos que cosas sobre las que podían disponer a su libre albedrío. Por ser un mentiroso y un cómico la gente del pueblo pierde las esperanzas en él, pero las circunstancias hacen que deba decidir enfrentar al gamonal y castigarlo por toda esta estela de abusos reiterados.
Pasada ya esta etapa de la historia peruana y con el gran efecto en la memoria colectiva que dejo la violencia vivida en el Ande a partir de la década de 1980, son pocos los trabajos que desde el campo historiográfico se efectúan actualmente por desentrañar las causas de aquella misma violencia y el aprovechamiento de los factores sociales que la desencadenaron y sobre los que tomó ventaja Sendero para incentivarlos. En 1977, Wilfredo Kapsoli (conjuntamente con otro grupo de intelectuales sanmarquinos como Manuel Burga, Wilson Reategui, Manuel Valladares, Antonio Rengifo, además del francés Jean Piel y Alberto Flores Galindo) publicó el libro titulado “Los Movimientos campesinos en el Perú 1879-1965” en el que hace un recuento de dichas revueltas en las cuales se pretendía frenar los abusos ejecutados tanto por el Estado peruano como –principalmente- por los hacendados. Así para el caso específico de Apurimac (que es el tema sobre el que gira la película) se refiere citando al gran historiador de la República don Jorge Basadre (en el Tomo II de su Historia de la República, pág. 562): “En Andahuaylas los indígenas prestaban servicios gratuitos al hacendado, al cura, al juez, al abogado, al alcalde. Estos por ser autoridades o tener una posición social algo distinguida no querían vivir del trabajo de sus propias personas sino del sudor del indio”. Unos años antes, en 1973, José Antonio Flores Marin y Rolando Pachas Castilla investigaron e hicieron un recuento de los sucesos sobre estas revueltas encontrados en los diarios limeños entre 1900 y 1920 (y que fue incentivado por Pablo Macera para su publicación). En el libro –titulado "Luchas campesinas en el Perú 1900-1920"- podemos apreciar que precisamente Apurimac (tan solo superada por el Cusco) fue uno de los lugares con mayor número de levantamientos en dicho espacio temporal. No nos debe llamar la atención entonces que Sendero viera aquí un lugar sobre el cual ejecutar sus sangrientos planes de poder, empujando de manera forzada a las poblaciones rurales a apoyarlos en su proyecto de terror tratando de enarbolar reivindicaciones sociales a costa de muchas muertes (la zona de “Oreja de Perro” ubicada en la convergencia de los departamentos de Apurimac, Cusco y Ayacucho, fue una de las mas convulsionadas a partir de los años 80 según el Informe final de la CVR).
Por muchas de estas razones expuestas el film fue vetado, a pesar de que en su discurso reivindicaba muchas de las ideas que propaló “la revolución” velasquista, como el tan repetido “¡Campesino, el patrón no comerá mas de tu pobreza!”, sin embargo al afrontar de esta manera el conflicto social, dándole al pueblo el papel reinvidicativo y no al orden establecido (los militares) configuraba un mal ejemplo que debía de evitarse y esto fue más latente debido al gran poder de convocatoria que tenia entonces Tulio Loza (Su primera película "Nemesio" –según lo comentado en el libro "Un cine reencontrado" de Ricardo Bedoya- fue un gran éxito en taquillas, llegando a congregar a 300000 personas en 4 semanas, todo un suceso para esos años). Por ello la película, a pesar de contar con un reparto nada despreciable (la famosa Cuchita Salazar, la modelo y actriz mas famosa y deseada de los años 70s, Zully Azurín, Martha Figueroa, Luis Abanto Morales, Raúl García Zarate, Jorge Pool Cano, Guillermo Campos, etc) además de colaboradores como Eulogio Nishiyama en Fotografía (de la llamada escuela del Cusco que ya había participado además en films como Kukuli y Jarawi) fue quitada de las salas de cine y permaneció oculta hasta nuestros días.
No obstante la película logro reconocimiento fuera de nuestras fronteras. Gano la segunda mención honrosa en el Festival de Moscu de 1974, siendo una de las pioneras en lo que refiere a Films peruanos premiados a nivel internacional (Unos pocos años antes, en 1967, una película de Armando Robles Godoy llamada “En la Selva no hay estrellas” había logrado el primer lugar en el mismo concurso).
La gentileza de la familia Loza (el gran Tulio Loza, abogado sanmarquino además para mas señas y su hijo Tulio Loza Jr.) permitieron que pudiera tener acceso al dvd y poder rescatarlo un poco del olvido colectivo. Estoy seguro de que en un futuro próximo alguno de los muchos Centros Culturales con los que cuenta la ciudad, se animaran a proyectar esta película, importante por todo lo manifestado hasta aquí, y permitirá que más gente pueda conocer esta singular obra del cine peruano. Si desea adquirirla puede escribir al correo: atencion@tulioloza.com El costo es de 30 soles por dvd. Un avance de la película, así como la opinión del director y personajes vinculados al film se puede apreciar también desde aquí.
Actualización 27/08/2013: Desde hace unos meses, el Sr. Tulio Loza decidió poner la película completa disponible desde Youtube, aquí el link: http://www.youtube.com/watch?v=Mn8WH3eidd8

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sábado, 20 de febrero de 2010

Archivo General de la Nación: Paro y Marcha al Congreso de la República

Los Trabajadores del Archivo General de la Nación han decidido efectuar un paro el día Jueves 25 de Febrero, además de una marcha pacífica hacia el Congreso de la República. La congregación para esta última será en las afueras del local del AGN de Palacio de Justicia (Jr. Manuel Cuadros s/n, Centro de Lima) a partir de las 9 am.
Asimismo se nos ha informando del avance con respecto a los documentos presentados tanto al Congreso como a la Presidencia de la República. Sobre el primero existe ya una respuesta al escrito presentado por el Sindicato de Trabajadores del Archivo de la Nación ante la Comisión de Educación, Ciencia, Tecnología y Cultura, que mediante su presidente Werner Cabrera Campos solicita un informe al Ministro de Justicia. Uno de sus párrafos dice: "Solicito a usted tenga a bien informar a esta Presidencia las razones técnicas que han dado lugar a fusión del Archivo Histórico al Instituto Nacional de Cultura, teniendo en cuenta además que el Proyecto de Ley Nº 3622/2009-PE del Ejecutivo para la creación del Ministerio de Cultura considera que se formará sobre la base de tres instituciones íntegras de similar jerarquía: Biblioteca Nacional, Archivo General de la Nación y el Instituto Nacional de Cultura, aspecto que no se ha considerado, pues al emitirse el decreto antes mencionado resulta incoherente con los planes estratégicos para el desarrollo nacional armónico, sustentable, sostenido y descentralizado del país" (puede ver más detalles aquí). Sobre el segundo documento, según informa Luis Nava Guibert, Secretario General de la Presidencia de la República, fue derivado al Ministerio de Justicia y al Ministerio de Educación mediante los oficios N° 847 y 865-2010 DP/SGPR respectivamente. Conviene resaltar que ambos documentos fueron también acompañados por las firmas que se adjuntaron al correo defendamosalagn@hotmail.com
Asimismo, en provincias la actividad en rechazo al D.S. 003-2010-ED sigue siendo intensa. En Huanuco, el diario Ahora le dedicó una extensa nota al Archivo General de la Nación en su edición del día jueves 11 de febrero; también desde Lambayeque, la Directora del Archivo Regional de ese Departamento Sra. Ada Lluén Juárez hizo patente su rechazo al citado Decreto Supremo mediante un manifiesto.

jueves, 18 de febrero de 2010

Historia del café y el cooperativismo cafetalero en la selva central

Recibí con agrado la noticia de la publicación del primer libro de Juan Carlos La Serna Salcedo titulado "De Golondrinos y Enganches a Empresarios Exportadores. Historia del café y del cooperativismo cafetalero en la selva central". El libro toca un tema nuevo e inexplorado pero además tal y como refieren sus editoresDetalla la contribución del café al desarrollo económico y generación de empleo en la región, el proceso de constitución y consolidación del sistema cooperativo, el impacto económico y social del terrorismo vivido por dirigentes y productores de las cooperativas. También da cuenta de la violenta expulsión de los grupos indígenas de sus territorios tradicionales bajo el calificativo de “salvajes" y "chunchos”.
Una cuestión particular que llamo mi atención (tuve acceso al manuscrito debido a una gentileza del autor) fue encontrar información sobre los grupos de inmigrantes que se establecieron en la zona cafetalera de la Ceja de Selva de Junín, Chanchamayo, San Ramón, La Merced o San Luis de Shuaro por ejemplo. Así pues, en la primera parte de la investigación, no solo encontramos información documental sino también gráfica de estos grupos de migrantes europeos y asiáticos al Perú.
Juan Carlos La Serna es Licenciado en Historia por la UNMSM, además de Magister en Ciencias de la Religión por la misma Universidad y con estudios de Maestría en Antropología en la PUCP. Fue también ganador del premio Francois Bourricaud 2008.
La presentación de esta obra tendrá lugar en el Auditorio del Centro Peruano de Estudios Sociales (CEPES) Av. Salaverry 818 – Jesús María, el próximo martes 23 de febrero, a las 6 pm. Participaran en calidad de comentaristas la antropóloga Frederica Barclay, el historiador Antonio Zapata y el congresista de la República José Urquizo Maggia. El precio del libro es de 30 nuevos soles.

II Congreso Internacional de Estudiantes de Historia (UNMSM)

La Escuela Académico Profesional de Historia de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos conjuntamente con sus estudiantes, están llevando a cabo los preparativos para lo que vendrá a ser el II Congreso Internacional de Estudiantes de Historia, evento cuya primera edición se llevó a cabo en el año 2008 con singular éxito.
En este 2010 el evento se efectuara en la semana comprendida entre los días lunes 14 y viernes 18 de Junio. Las ponencias pueden ser remitidas hasta el día 27 de marzo al correo iicieh2010@hotmail.com (existe un formato de envío que puede ser descargado desde la página web del evento: http://www.ciehperu.com/ )
Si bien es cierto el título del evento nos remite a un congreso de alumnos, en su convocatoria ellos especifican que se convoca a “estudiantes, egresados e investigadores de las distintas universidades y centros académicos”, por lo cual no es un evento restringido ni mucho menos.
El titulo de este evento es “Independencia y Revolución: Nuevas luces en torno a una experiencia histórica latinoamericana”. Sobre esto ellos especifican además que “tal elección no va en detrimento de la variedad y amplitud de las áreas temáticas de las ponencias participantes en el II Congreso Internacional de Estudiantes de Historia, cuyos trabajos aspirarán siempre a la mayor heterogeneidad posible”. En ese sentido existen más de una decena de mesas con temas muy variados.
Asimismo como preparación para este evento se viene organizando el Seminario La Independencia del Perú: Mitos y Realidades a cargo de la Dra. Scarlett O’ Phelan en el Instituto Porras Barrenechea los días Lunes 22, Miercoles 24 y Viernes 26 de Febrero (mayor información aquí).

jueves, 11 de febrero de 2010

Carta a la Defensora del Pueblo

Recibimos copia de la Carta que el día 10 de febrero presentaron los Sres. Cesar Gutiérrez Muñoz y Carlos Villanueva en la mesa de partes de la Defensoria del Pueblo, solicitando una cita con la Dra. Beatriz Merino, para exponerle la inconstitucionalidad del Decreto Supremo 003-2010-ED que mutila el Archivo General de la Nación. (el texto completo aquí)
Estamos seguros que la Defensora del Pueblo accederá a dicha petición y prontamente se reunirá con los historiadores citados. También recibimos información de las actividades de los Archivos Regionales, que conjuntamente con el Archivo General de la Nación prosiguen haciendo sentir su voz de protesta en contra del mencionado D.S. Adjuntamos una nota hecha por el diario Correo al Director del Archivo Regional de Huanuco Deomar Hidalgo y que lleva por título “Directores de Archivos Regionales protestan
También nos enviaron nuestros amigos archiveros dos correos de dos jóvenes egresadas de la ya casi extinta (también) Escuela Nacional de Archiveros, he decido resumir algunos de los párrafos que ellas redactaron porque reflejan lo que muchos piensan sobre la escasa concurrencia a las vigilias programadas hasta hoy para defender al AGN. Así, Sandra Benavente Alvarado se pregunta: “¿Donde están los archiveros que estudiamos 4 años de nuestra vida y aprendimos a valorar la historia de nuestro país? quizás en algún puesto importante de alguna entidad gubernamental o particular, ganando un sueldo considerado que cubre las expectativas económicas y posiblemente no haya tiempo de apoyar con vigilias”. Sary Paola Álvarez agrega “Lo verdaderamente importante para todo ciudadano y los archiveros es el patrimonio documental del Perú, que es lo que está en juego. No se trata de no apoyar a los trabajadores del AGN ni de apoyar su mala gestión, ni de criticar la situación, ni de dividirnos por intereses o perspectivas personales sino únicamente de defender lo que está en juego y puesto en valor, la memoria nacional, que nadie mas que nosotros sabe dónde, cómo, con quiénes y en qué condiciones debe estar.
Muchos de nosotros criticamos la gestión del personal del AGN sin embargo, muchas de esas personas (estudiantes egresados) no se han asomado siquiera a apoyar con su presencia; es cierto que una vigilia no es suficiente, que se necesita algo más contundente, pero ¿Por qué no vinieron a proponerlo?”
. Exactamente lo mismo es lo que puedo agregar sobre muchos de mis colegas historiadores. Espero que en las próximas convocatorias esta situación se revierta.

Revista Illapa N° 6 (Mana tukukuq)

Acaba de llegar a mis manos la Revista Illapa N° 6 (diciembre 2009), Revista del Instituto de Investigaciones Museológicas y Artísticas de la Universidad Ricardo Palma. Por motivos laborales, conozco de la existencia de esta Revista desde su número inicial (Diciembre del 2004) en donde se publicó un interesante artículo de Giuliana Borea sobre la Muestra Yuyanapaq en su antigua (y original) ubicación de la Casa Riva Agüero.
Como ya lo han señalado otros, no es la única revista en llevar el nombre del Dios Inca del Rayo, pero si la primera que lo utilizó. Su director Alfonso Castrillón, un reconocido Historiador del arte y Museólogo peruano explica en la introducción de este número el porque del nombre quechua de la publicación: “…La escogimos porque detrás de su misterio percibimos el deslumbramiento de una fuerza feroz que es la que debería habitarnos para llevar adelante nuestros ideales. Es el rayo luminoso, la descarga eléctrica intermitente que debe mantenernos vivos, atentos, preparados…”. Agrega también en este número a la denominación original la frase quechua Mana tukukuq que traducida al español significa “que no termina” o “que no cesa” en el sentido de que señala que muchas revistas institucionales en el Perú nacen proyectadas hacia una vida corta, básicamente por la falta de apoyo económico, y eso es algo que Illapa quiere evitar, y lo están logrando, van 6 números, todos de muy buena calidad tanto técnica como de contenido y esperemos muchos más.
En esta edición podemos encontrar interesantes artículos de destacados intelectuales como los que firma el propio Alfonso Castrillón titulado “El gusto de los alcaldes: indagación sobre el destino ornamental de Lima” que trata sobre los inconsultos y peculiares gustos de muchos burgomaestres (algo a lo que también se refirió hace muy poco el buen Blog de Juan Luis Orrego Penagos). Ricardo Estabridis nos habla sobre “El Rococo Germánico y la vida de San Agustín en la pintura cusqueña: lo profano como alegoría cristiana”. “Los Incas de Cocharcas” es el titulo que Luis Eduardo Wuffarden da a las referencias a un óleo anónimo de 1725 llamado Efigies de los Ingas o reyes del Perú y de los reyes de Castilla y de León que les han sucedido, que se conservó hasta 1898 en la parroquia de Cocharcas (Barrios Altos) y actualmente ubicado en el Museo Religioso de la Catedral de Lima. El joven investigador sanmarquino Ricardo Kusunoki presenta una interesante y muy bien documentada investigación sobre “Mercados libres y artes liberales: el tránsito de las tradiciones pictóricas locales al academicismo en Lima (1837-1842)” y Leopoldo Lituma nos ofrece reflexiones sobre la utilización de las imágenes en el discurso político del gobierno de Juan Velasco Alvarado en su articulo “Imagen y poder. Iconografía de Tupac Amaru 1968-1975”. Colaboran además Gabriela Germana, María Eugenia Yllia, Miguel A. López, Emilio Tarazona. También ofrece como de costumbre, artículos de Museología firmados por Rossana Pavoni, Anita Tavera y Manuel Munive, además de reseñas y comentarios de libros.
La Revista tiene un costo de 25 soles y se puede adquirir en la Librería de la Universidad Ricardo Palma (Av. Benavides 5440 –Surco – Lima) o contactar a los teléfonos 7080000 Anexo 0103 o al correo iima@urp.edu.pe